Portadores de Esperanza

Esperanza es tener confianza en alguien o algo, esperar algo con un deseo intenso, tener una expectativa, de que algo positivo va pasar.

Hay dos tipos de esperanza. Una es la esperanza del futuro inmediato y la otra es la esperanza de la vida en la eternidad. Por eso los creyentes no solo tenemos esperanza en que tendremos una vida buena, si no que también una vida alegre aun después de la muerte. Por eso no le tememos a la muerte. Vivimos con una convicción segura de que nos espera.

LA ESPERANZA RENUEVA NUESTRAS FUERZAS

Romanos 5:3-5 (NTV)
3 También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4 Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. 5 Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.

Salmos 119:49-50 (NTV)
49 Recuerda la promesa que me hiciste;
es mi única esperanza.
50 Tu promesa renueva mis fuerzas;
me consuela en todas mis dificultades
.

LA ESPERANZA SE RECIBE CUANDO RECIBIMOS A JESUS

Romanos 8:24-25 (NTV)
24 Recibimos esa esperanza cuando fuimos salvos. (Si uno ya tiene algo, no necesita esperarlo; 25 pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza).

Romanos 12:11-13 (NTV)
11 No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo. 12 Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. 13 Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad.

LAS PROMESAS DE DIOS ME DAN ESPERANZA

Hebreos 10:23 (NTV)
23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.

Romanos 15:4 (NTV)
4 Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y ánimo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios.

NUESTRA ESPERANZA REBOSA A TRAVES DEL ESPIRITU SANTO

Romanos 15:13-14 (NTV)
13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo.
14 Mis amados hermanos, estoy plenamente convencido de que ustedes están llenos de bondad. Conocen estas cosas tan bien que pueden enseñárselas unos a otros.

LA ESPERANZA ES ATRACTIVA

1 Pedro 3:15-18 (NTV)
15 En cambio, adoren a Cristo como el Señor de su vida. Si alguien les pregunta acerca de la esperanza cristiana que tienen, estén siempre preparados para dar una explicación; 16 pero háganlo con humildad y respeto. Mantengan siempre limpia la conciencia. Entonces, si la gente habla en contra de ustedes será avergonzada al ver la vida recta que llevan porque pertenecen a Cristo. 17 Recuerden que es mejor sufrir por hacer el bien —si eso es lo que Dios quiere— ¡que sufrir por hacer el mal!
18 Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios. Sufrió la muerte física, pero volvió a la vida en el Espíritu.

LA ESPERANZA ES UNA PERSONA

Mateo 12:15-21 (NTV)
Jesús, el Siervo elegido de Dios
15 Pero Jesús sabía lo que ellos tenían en mente. Entonces salió de esa región, y mucha gente lo siguió. Sanó a todos los enfermos de esa multitud, 16 pero les advirtió que no revelaran quién era él. 17 Con eso se cumplió la profecía de Isaías acerca de él:
18 «Miren a mi Siervo, al que he elegido.
Él es mi Amado, quien me complace.
Pondré mi Espíritu sobre él,
y proclamará justicia a las naciones.
19 No peleará ni gritará,
ni levantará su voz en público.
20 No aplastará la caña más débil
ni apagará una vela que titila.
Al final, hará que la justicia salga victoriosa.
21 Y su nombre será la esperanza
de todo el mundo».

Hebreos 12:2
Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.

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